domingo, 18 de enero de 2009

Adhiero

A modo de balance, voy a decir que desde hace 5 años se le está cambiando la cara a la Patria, pareciera que por mucho que se haga para algunos nada alcanza. Creo que a pesar de que hay mucho por hacer, nadie lo niega (mucho mas de lo que se percibe), debemos -es necesario- hacerlo en el marco de lo que se ha logrado, si no pareciera que lo sucedido hasta hoy sólo es producto de la casualidad o de las circunstancias y no de una dirección política declarada desde el inicio. Se ha avanzado en la Justicia y la Memoria, en el plano jurídico y en el político. Como no estamos solos en la sociedad, no hay que esforzarse mucho para notar que hay quienes trabajan al revés, ya sea en el contexto de aplicar justicia a la guerra sucia llevada a cabo por los genocidas, como responsables materiales, sino sobre los que los inspiraron para mantener sus privilegios en una sociedad desigual y excluyente; tambien están entre nosotros (y son parte del Estado) aquellos que en virtud de construir un pensamiento exculpatorio de la vejación a la que sometieron a las víctimas de las violaciones a los Derechos Humanos, no sólo concedieron a esos genocidas el beneficio de la razón de justicia con las derogadas leyes de Obediencia Debida y Punto Final, sino que hoy los benefician con libertades que justifican la mas aberrante práctica del ser humano que es la desaparición forzada de personas y la privacion de identidad e historia de los hijos de esas víctimas, haciéndolos vivos desparecidos y cuya recuperación es una tarea que aún hoy continúa. Debo decir que conocí a Tulio Valenzuela cuando llego a México en aquella operación que desenmascaró a Galtieri y la Quinta de Funes al precio de la vida de su compañera Raquel Negro. La recuperación de su hija es una reparación a la memoria histórica y al heroísmo de este compañero. No podemos dejar de reconocer que con limitaciones, fallas y a veces renunciamientos imperdonables de integrantes de este Estado, este Gobierno, ha hecho posibles los avances en la búsqueda de verdad, justicia e identidad que otros gobiernos trataron infructuosamente de hundir en el olvido o, por simple paternalismo, subvaloraron el potencial de la sociedad cuando apenas amanecía la democracia. Este Gobierno, que creo sigue siendo lo mejor que hemos tenido desde la primavera del Tío (como hito historico, porque como proyecto de Nación se acerca al Primer y Segundo Gobiernos de Perón), ha tenido logros en el campo de la inclusión que no podemos olvidar, en materia salarial, reactivando la economía que es la única fuente de recursos genuinos con que cuenta la sociedad. Desde la producción y el consumo, ha crecido en cinco años consecutivos. Acá es donde más falta por hacer y es donde más se siente la brecha de la desigualdad que, de no ser atendida, se ensanchará irremediable e irreversiblemente. La falta de un modelo de Nación al que aspiramos, modelo que sea capaz de contener las expectativas de amplios sectores de nuestra sociedad y la falta de la militancia política como un hecho social y colectivo y no como la conformación de aparatos de operación política son las principales debilidades del proceso. Estas debilidades no son producto de intenciones deliberadas sino el resultado de una práctica social y cultural impuesta por el neo liberalismo que define a los partidos como corporaciones, así al estilo PSOE español, vaciándolos de la representatividad social que tuvieron en su momento. En nuestra patria no puede pensarse en la recuperación de la identidad nacional y popular sin el peronismo. Pero pensar que el peronismo es el PJ, también es un reduccionismo político que tendrá sus consecuencias. Creo que es necesario pensar el proceso atendiendo a las voces que ayudan a no ser autocomplacientes, poniendo el error en el otro y cerrando puertas de dialogo. Según el periodista José Natanson en su articulo "La clase media es un estado del alma" el 35% del Padrón Electoral esta formado por la (que definimos como) clase media. Ese padrón será el que deberá revalidar o cambiar el rumbo del proceso y -con ello- definir que futuro nos esperará. Hay una debilidad muy grande en la comunicación con la sociedad. Los medios y los poderes fácticos de esta sociedad hacen lo posible por crisparnos y nos ponen en las pantallas de televisión a los antiguos mariscales de la derrota, anunciando catástrofes que no llegan y provocando conflictos artificiales. Ojalá el proyecto de ley de prensa, televisión y radiodifusión vea la luz, por que es una trampa mortal continuar con la ley que los militares promulgaron a medida de los grandes grupos empresarios. Canal 7, Miradas al Sur, El argentino, Radio Nacional y Pagina 12 no alcanzan porque no expresan más que la confrontación. Ojalá esta ley se haga realidad y democratice el acceso a los medios de comunicación masiva. Algunos medios ya han iniciado una estategia de respuesta con periódicos locales que les permite negociar con el poder territorial (Intendentes) y procuran desarticular la Política del Gobierno Nacional. Aceptando las diferencias, el espacio de construcción esta dentro de este proceso, aunque haya que disentir publicamente. Las fragmentaciones sólo debilitan el campo popular. Ojalá quienes conducen lo entiendan. Algo que no ocurrirá solo, sino que como dice Santiago Varela: "..., no esperemos todo esto sentados, porque no sólo no vamos a conseguir nada, sino que además, nos van a pasar por encima."
El 2009 sera un año de mucho trabajo si queremos que este proceso continue y se propfundice. Feliz año para todos
Manolo Pedreira

sábado, 10 de enero de 2009

Saludable

Las palabras de Hebe de Bonafini dichas en la marcha de ayer jueves 9 de enero de 2009, que se pueden leer aqui son saludales en las dos acepciones que vienen a mi mente: Porque hay que saludarlas sacándose el sombrero por su valentía de apoyar las medidas del gobierno y llamar a la reflexión a los que abjuran de ese apoyo aún cuando resulta más fácil y cómodo mantener distancia, preservarse y bloquear todo conflicto de opinión ( justamente lo que hacen los aludidos). En definitiva no mostrarse oficialista cosa que, en tiempos de peronismo resulta, al menos, desagradable, de mal gusto. Por otro lado, resultan un verdadero signo saludable ya que, como expresó Floreal Ferrara "...la salud corresponde al estado de optimismo , vitalidad, que surge de la actuación del hombre frente a sus conflictos y a la solución de los mismos..." (1975). Conflicto que se manifiesta confrontando con el discurso impuesto (muy bien expresado aquí).
Para construir bienestar es necesario estar saludables.
Gracias Madres por mostrarnos ese camino saludable por el bienestar de nuestro pueblo.

domingo, 4 de enero de 2009

viernes, 28 de noviembre de 2008

De delitos y delincuentes

El brutal ataque que, en nombre de la seguridad, se hace contra los jóvenes pobres e indigentes, la ferocidad con que se argumenta, la violencia esgrimida por amplios sectores de la sociedad, llama a ahondar en lo dicho y no dicho sobre la cuestión. Hoy, los delincuentes son los chicos pobres e indigentes, antes fueron los cartoneros, los piqueteros, los villeros. Alarma la intolerancia, la tendencia a la disociación, a la ruptura de la sociedad que imponen los medios. En este caso particular en la doble situación de generar opinión pero, también, haciéndose eco de la opinión, a veces larvada, de un sector social que los consume. Las posiciones se van distanciando de tal forma que ya no encuentran espacios comunes. Vivimos en ciudades que alojan individuos, familias, grupos sociales y étnicos que transitan un mismo espacio que, sin embargo, está lejos de ser un espacio común. Es un entramado de redes que intentan mantenerse aisladas unas de otras. Separadas por identificaciones y diferencias impuestas por los estándares globales. Esta coexistencia diferenciadora transforma a los espacios de intersección en puntos calientes de potencial conflicto, competencia o confrontación. Diferenciación que hace inmensa la distancia de lo contiguo. La intolerancia como consecuencia pero también como motor diferenciador.

Revisitar textos de M. Foucault me permite hacer algunas reflexiones sobre la actualidad. “Ha sido absolutamente necesario constituir al pueblo en sujeto moral, separarlo pues de la delincuencia, separar claramente el grupo de los delincuentes, mostrarlos como peligrosos, no sólo para los ricos sino también para los pobres, mostrarlos cargados de todos los vicios y origen de los más grandes peligros. De aquí el nacimiento de la literatura policíaca y la importancia de periódicos de sucesos, de los relatos horribles de crímenes.”

Dos vertientes de esta afirmación: Por un lado, el rol de los medios audiovisuales y escritos convertidos, como esos antiguos periódicos de sucesos editados en papel amarillo, en órganos de difusión de los intereses burgueses hace innecesaria la literatura policíaca. Estos medios, los que están a cada momento en contacto con la mayoría de la población, muestran con placer y regocijo los peores y más morbosos detalles de los crímenes en tanto cometidos por aquellos que sea necesario mostrar como peligrosos agresores (externos) del orden social establecido. No perfilan un discurso moralizador en los términos de los preceptos impuestos desde, por ejemplo, las religiones. Definen los límites del bien y del mal en función de las propias reglas de sus intereses. Es cierto que nada diferente de esas otras imposiciones morales. Delinean así, simultáneamente, la imagen del delincuente y la del delito. Configuran con este conjunto de hechos y personas el universo de lo delictivo y lo ubican en el margen. Así, todo lo que está en las pantallas es delito y todo lo que no está, no lo es. Todos los que aparecen son delincuentes (niños y adolescentes pobres, villeros, cartoneros, etc.) para afirmar que los que no están no lo son. Por tanto, instalan entre la comunidad la preocupación por no ser identificado como pertenecientes a ese conjunto que aparece en las pantallas e invisibilizan prácticas corruptas corrientes. Por ejemplo, los crímenes contra las personas (que trascienden, ya que violaciones, violencia doméstica y otras formas de abusos no salen a la opinión porque son resueltos en esos mismos espacios) cometidos en ambientes acomodados forman parte del universo de lo íntimo mientras que los que ocurren en sectores pobres son problemas sociales. Ser o parecer perteneciente a ese conjunto de “marginales” es un riesgo. Aquí comienza un juego de identidades e identificaciones que polarizan y que, en el caso de los más pobres dividen al grupo social y, en el caso de los ricos o con pretensión de serlo los cohesiona y, a su vez, produce grandes distancias entre grupos.
Finalmente todo resulta en un juego de poder y consolidación de los intereses de los poderosos que inundan y colonizan el espacio de interpretaciones con sus propios lenguajes. “La burguesía no se interesa por los locos, se interesa por el poder, no se interesa por la sexualidad infantil, sino por el sistema de poder que la controla; la burguesía se burla completamente de los delincuentes, de su castigo o de su reinserción, que económicamente no tienen mucha importancia, pero se interesa por el conjunto de los mecanismos mediante los cuales el delincuente es controlado, seguido, castigado, reformado, etc.” Qué mecanismos ponen en juego los sectores medios que se identifican con los poderosos (del mundo) y se diferencian de los más humildes puede ser una verdadera punta de análisis para abordar. Está íntimamente ligado a la identificación política y forma parte de la batalla que el peronismo ha perdido a lo largo de su historia.

viernes, 17 de octubre de 2008

Cambio, Cultura y Sujeto (de cambio)

Podríamos decir que un hecho cultural es aquel que no responde al impulso del "instinto" del ser desnudo y produce un cambio en el espacio humano y que cultura es el conjunto de lazos que sujetan (o transforman en sujeto) al ser humano. Algo así entre ambiguo y tautológico.

Las más de las veces, la cultura actúa como resistencia al cambio. La instalación de la cultura conservadora e individualista impuesta durante 30 años de "Proceso" con sus versiones de terror de estado y seducción de los sectores medios operada en el período de dictadura militar o sólo por seducción durante el menemismo, se ha instalado como valla a cualquier proyecto transformador. Es así que, muchas veces, la progresía declama cambios rompiendo, desde su discurso, los lazos conservadores de su propia cultura. A veces no alcanza siquiera a romper esos lazos y, entonces, levanta una voz de crítica, reniega de su propia imposibilidad sin atacarla.

Sin embargo, esa cultura conservadora resiste. Ya sea en uno u otro límite discursivo, lo dicho no se corresponde con lo hecho. Esta disociación tiene dos efectos bien marcados. Genera frustración (que debe canalizarse por la crítica a "los otros") por alienación y refuerza la resistencia.

¿Cuáles son los límites autoimpuestos para aportar a un cambio? ¿Hasta dónde expongo mi propia situación en función de un bien común? ¿Cuánto estoy dispuesto a ofrecer?

Si no se vislumbró hasta ahora, quiero decir que estoy hablando de cambio, cultura y sujeto en los servicios públicos de salud. Quiero discutir cuánto nos toca a cada uno de los actores que, como agentes de derecho a la salud, trabajamos para la sociedad (el pueblo, digámoslo). Cuánto nos hacemos los distraídos delegando resposabilidades y cargando culpas en otros.

lunes, 4 de agosto de 2008

Pierre Bourdieu La miseria de los medios* (extracto)

¿Existir es aparecer en la radio o en la televisión?

Actualmente, nadie puede iniciar una acción sin el apoyo de los medios. Tan simple como eso. El periodismo termina dominando toda la vida política, científica o intelectual. Habría que crear instancias en las cuales investigadores y periodistas se critiquen mutuamente y puedan trabajar en conjunto. No obstante, los periodistas son una de las categorías más susceptibles: se puede hablar de los curas, de los patrones e incluso de los profesores, pero sobre los periodistas es imposible mencionar las cosas que llegan a hacer...

¡Es el momento de decirlo!

Hay una paradoja de base: es una profesión muy poderosa, compuesta por individuos muy frágiles. Allí se produce una notable discordancia entre el poder colectivo -considerable- y la fragilidad estatuaria de los periodistas, que se encuentran en una posición de inferioridad tanto respecto de los intelectuales como de los políticos. A nivel colectivo, los periodistas arrasan. Desde el punto de vista individual, están en constante peligro. Constituye un oficio muy duro -no por azar hay allí tanto alcoholismo- y los jefecitos son terribles. No sólo se quiebran las carreras, sino también las conciencias, lamentablemente. Los periodistas sufren mucho. Al mismo tiempo se vuelven peligrosos: cuando un ámbito sufre, termina transfiriendo su dolor hacia afuera, bajo la forma de la violencia o el menosprecio.

*Diálogo con François Granon, publicado en Télérama el 15 de febrero de 1995.
PIERRE BOURDIEU Pensamiento y acción
Libros de Zorzal, 2002